Diálogo productivo | Julio Fazio

En esta nueva edición de Diálogos Productivos conversamos con Julio Fazio, empresario industrial salteño y dirigente de la Unión Industrial Joven de Salta (UIS Joven).

Julio Fazio UIA

En esta nueva edición de Diálogos Productivos conversamos con Julio Fazio, empresario industrial salteño y dirigente de la Unión Industrial Salta Joven (UIS Joven).

Desde su actual rol como director de Cerámica Salteña, empresa líder de la zona en la fabricación de materiales para la construcción, pudimos dialogar tanto de las proyecciones de crecimiento de la empresa como su mirada enfocada a la formación y contención de la comunidad que los rodea. También pudimos tener su percepción sobre el avance de las políticas productivas en la provincia del noreste del país y como acompaña la gremial empresaria a concretar estos avances a la vez que forman cuadros jóvenes.

MP: Primero y principal nos gustaría que nos cuentes un poco sobre tu empresa, Cerámica Salteña. ¿Podes describirnos en pocas palabras sobre lo que hacen y las principales características?

JF: Nosotros en Cerámica Salteña tenemos tres fábricas, en las tres fabricamos materiales de construcción en una productos de hormigón pretensados, en otro polietileno expandido, telgopor, y en la tercera planta producimos pisos cerámicos esmaltados. Son tres procesos absolutamente distintos unos de otros, en común tienen la red comercial, la de la construcción, con lo cual uno de los activos que tenemos como empresa es la red de distribución. Actualmente comercializamos en 18 provincias de Argentina, tenemos una plantilla de personal de 200 personas. Hemos tenido un crecimiento bastante fuerte porque la planta de pisos cerámicos la pusimos a funcionar en septiembre de 2019. La hemos montado con maquinaria que le hemos comprado a cerámica San Lorenzo que se trajeron desde Azul provincia de buenos aires y de Puerto Madryn y actualmente está funcionando con muy buenos niveles de producción. Esta planta nos llevó a crecer, a cuadruplicar la facturación, a duplicar el personal. También ampliamos nuestros horizontes geográficos porque antes llegábamos a la mitad de las provincias, gracias a que la cerámica es un producto que soporta mejor el costo de flete que los otros dos. La cerámica se volvió el 70% de nuestro negocio y actualmente estamos con planes de inversión para ver si podemos comenzar a abordar el mercado de exportación, con inversiones en maquinaria para aumentar la capacidad productiva y mejorar el proceso de selección. Tenemos muy buena calidad, pero actualmente la selección que se hace es manual, es decir la realizan los operadores a ojo. A la hora de exportar, la rigurosidad debe ser mayor y no podemos permitirnos tener ningún defecto en el producto.

MP: ¿Hay una ventana de oportunidad que se abre para la salida exportadora de materiales de construcción a partir de las restricciones en la cadena de suministros a nivel global? ¿Hay un activo geográfico en términos de la proximidad con países limítrofes en Salta?

JF: Si, hay una oportunidad. La cerámica salteña es absolutamente competitiva para la exportación, más todavía en un contexto de restricciones en la cadena de suministro global. Hoy estamos en condiciones de pensar en el mercado de los países vecinos, fundamentalmente en Chile. El principal competidor que tenemos es Brasil, que es cierto que tiene una escala monstruosa y tiene costos laborales más bajos, pero también costos energéticos más altos. Nuestro sector, el cerámico es más bien tomador de divisas y no generador de divisas, si bien sustituimos importaciones estoy convencido de que estamos en condiciones de cambiar la orientación históricamente mercado internista del sector. Hay muchos temas para resolver, también desde el lado estatal. A nivel infraestructura, si pudiéramos cargar la producción en tren y llegar hasta el puerto, siendo ambiciosos, podríamos tener una industria de cerámicos exportadora.

MP: En tu empresa tienen un importante abordaje de la formación para los trabajadores, con un Centro de Formación Profesional. ¿Podes contarnos acerca de ese trabajo y cuál es su visión respecto a la capacitación de los trabajadores industriales?

JF: En el año 2021 celebramos el cincuentenario, y queríamos festejarlo de alguna manera, y diseñamos el Plan Capacitar 2030, que consiste en capacitar a nuestro personal. Consideremos que muchos trabajadores de la plantilla nuestra no han concluido la educación obligatoria, entonces a partir de eso surge la idea de armar un Centro de Formación Profesional. El primer curso que hemos realizado este año es de electricidad e instalación domiciliaria, con la idea de que sea el primer peldaño hacia la formación de electricistas industriales. Hemos abierto la inscripción primero para nuestros empleados y sus familias directas. El próximo será de colocación de cerámicos y en esta segunda instancia, de colocación de cerámicas, el CFP se va a abrir a la comunidad en general, a los vecinos del barrio donde se encuentra la planta y se va a realizar en conjunto con el Ministerio de Educación de Salta.

El CFP nació con la idea de brindar un servicio y capacitar trabajadores tanto para crecer al interior de la empresa, para formar a quienes en el futuro puedan ingresar o como una herramienta más para el mundo laboral en general. También abrimos las puertas de la empresa para que los jóvenes que se egresan de terciarios puedan iniciar sus prácticas. Creo que en este sentido los jóvenes industriales somos menos “celosos de los procesos”.

MP: Ahora, yendo a la gremial… ¿Nos podrías comentar sobre la UIA Joven? Cuantos empresarios jóvenes participan, cuál es la agenda de trabajo que vienen realizando?

JF: UIS Joven no solo está formada por gente joven sino que es un departamento joven en sí mismo. Quien nos invitó a conformar este departamento es Paula Bibini, la presidenta de la Unión Industrial de Salta quien trabajó en la gremial joven por mucho tiempo. El año pasado en septiembre de 2021, hicimos la Junta Federal aquí en Salta y eso nos dio impulso. El desafío hacia adelante es generar una agenda propia provincial.

MP: El NOA y el NEA son de las regiones relativamente menos desarrolladas del país. En los últimos años venimos viendo a los Gobernadores del Norte Grande impulsar una agenda común con una fuerte perspectiva de desarrollo productivo. ¿De qué forma participan los industriales en esa agenda? ¿Cómo creen que se puede romper la histórica inequidad territorial que tiene la Argentina?

JF: Creo que en la agenda del Norte Grande se está mirando mucho el tema minero, las provincias que no lo hacen es por la falta de licencia social. Entiendo que es el caso de La Rioja, y tal vez por eso allí se le está dando un fuerte incentivo a la industria. En este sentido, lo que no puede pasar es que los demás sectores de la industria queden en un segundo plano. Hoy en Argentina no podemos darnos el lujo de descartar sectores, hay que salir de la dicotomía entre campo, o minería vs industria. Todos los sectores se tienen que potenciar porque ninguno sobra, es imperioso generar empleo y divisas. Es cierto que hay algunos sectores que se van a desarrollar como proveedores de la minería, la mayoría que son servicios, como el catering, otros son sectores industriales como la construcción de viviendas industrializadas. La minería de litio que es la que más se está viendo en Salta es una minería muy industrial, así que uno de los grandes desafíos que trae el boom de la minería es avanzar en la capacitación para poder aprovecharlo, de lo contrario seguramente se apelará a emplear gente que migre desde de otras provincias. Algo que también se da en las provincias mineras es la competencia por el recurso humano, la minería hace que los sueldos medios suban, y por supuesto, nadie puede oponerse a que la gente viva mejor.

Hay otros sectores con potencial de desarrollo en Salta, por ejemplo esta provincia tiene la mejor arcilla del país para hacer pisos cerámicos. Las canteras que tenemos de arcilla se encuentran a 19 km y dentro del rubro, competimos con fábricas de Córdoba o Buenos aires que tienen que trasladar la arcilla 600/800 km. Esas fábricas nacen con muy baja competitividad, es imposible que con ese costo logístico inicial puedan competir con Brasil. Salta podría tener el polo cerámico más grande del país, actualmente es el segundo productor de cerámicos: tiene Cerámicas Alberdi que es la más grande productora de pisos, la fábrica más grande de ladrillos que es Cerámica del Norte, la nuestra que no es una planta chica y suma. Es preciso que la provincia salga a potenciar las oportunidades económicas que hay.

MP: En Argentina vemos un proceso de crecimiento del empleo que no termina de romper con la dinámica de la pobreza, que sigue siendo alta, en torno a al 28% de los hogares para el país, en Salta y las provincias del Norte en general por encima del 30%. ¿Cómo ves esta discusión sobre la distribución del ingreso? ¿Qué aporte puede hacer la industria en este sentido?

JF: La industria tiene que tener un papel fundamental, ya que la industria tiene sueldos por encima de la media de la economía. Soy un convencido de que es necesario que nos demos una profunda discusión sobre la productividad de la industria nacional y en eso hay que hacer parte a los sindicatos. No creo en una industria que crezca a costa del sueldo de la gente, por eso no creo en la necesidad de devaluaciones para ganar productividad pulverizando el salario. Hay que impulsar a la industria para que sea cada vez más competitiva, y ese es un proceso que puede demandar años, pero hay que comenzarlo. Respecto a los salarios, la discusión hoy en día tiene que centrarse en el poder de compra, en el que influyen naturalmente un contexto de precios internacionales muy altos.

MP: ¿Qué ideas conviven al interior de la gremial industrial? ¿Hay diferentes miradas sobre el rol que conviene que tenga el Estado en la economía para que prolifere la inversión? ¿Como dirigente industrial joven, qué políticas crees que necesita el país para reindustrializarse?

JF: Es muy bueno poder discutir entre dirigentes con visiones distintas. Hoy está muy “de moda” el liberalismo, están en boga propuestas que nos invitan a pensar en un Estado inexistente. Sin embargo, quienes creemos que tiene que haber un Estado presente también tenemos que exigir eficiencia y menos burocracia, de lo contrario damos lugar a que estos discursos hagan mella. Creo, más que en la mera reducción de impuestos, en premiar ciertos comportamientos, incentivar con beneficios fiscales a la creación de empleo, a la salida exportadora. Trataría de que el Estado se encargue de ponerle la zanahoria a los industriales y marque el camino de hacia dónde ir. Sobre todo desde el interior es imposible simpatizar con la idea de que únicamente el mercado ordena, porque es donde más necesitamos del Estado para generar arraigo territorial y que la gente pueda crecer, desarrollarse y tener oportunidades en el lugar donde nació.

Por Sol Gonzalez de Cap