Icono del sitio Misión Productiva

Todo el empleo que promete el RIGI no repone ni un tercio del que ya se destruyó con Milei

Todo el empleo que promete el RIGI no repone ni un tercio del que ya se destruyó con Milei

Qué muestra la comparación

El Gobierno presenta al RIGI como una de sus principales herramientas para impulsar la inversión y el empleo: 21 proyectos aprobados, USD 46.700 millones comprometidos y 95.158 puestos de trabajo proyectados, según el balance oficial difundido el 4 de agosto.

Del otro lado está lo que ya ocurrió en el mercado laboral. La serie desestacionalizada del SIPA (Sistema Integrado Previsional Argentino), de la Secretaría de Trabajo, acumula una pérdida de 337.365 empleos asalariados registrados desde noviembre de 2023 hasta mayo de 2026.

La comparación entre ambas cifras oficiales permite dimensionar el alcance de los proyectos anunciados:

Dicho de otro modo: por cada 100 empleos registrados que la economía argentina perdió desde noviembre de 2023, el RIGI proyecta generar 28 puestos de cualquier tipo y alrededor de 4 empleos directos y permanentes.

Los números reflejan también una característica cada vez más marcada de la economía argentina: la convivencia de sectores con perspectivas de fuerte expansión y un entramado productivo más amplio que viene perdiendo empleo.

Energía y minería concentran buena parte de las grandes inversiones anunciadas y tienen capacidad para aumentar significativamente las exportaciones y la generación de divisas. Son sectores centrales para el crecimiento futuro del país. Pero, al mismo tiempo, una parte importante de la industria, la construcción, el comercio y los servicios atraviesa una dinámica diferente, con caída de actividad y destrucción de puestos de trabajo.

Son, en algún sentido, las dos Argentinas que muestran hoy los datos productivos: una vinculada a grandes proyectos de inversión que comienza a expandirse y otra, más intensiva en empresas y empleo, que continúa contrayéndose.

Una gran inversión minera, energética o agroindustrial puede tener efectos mucho mayores si, además de incrementar la producción y las exportaciones, genera demanda para empresas de ingeniería, construcción, metalmecánica, software, logística y servicios especializados. El desafío es que el crecimiento de los sectores más dinámicos pueda traccionar al conjunto del entramado productivo.

La comparación entre el RIGI y el empleo perdido no cuestiona la necesidad de grandes inversiones. Permite poner su impacto en perspectiva: los megaproyectos pueden ser una parte importante del crecimiento argentino, pero por sí solos difícilmente puedan compensar una caída extendida del empleo en el resto de la economía.

Hay además una diferencia temporal relevante. Los aproximadamente 337.365 empleos perdidos son puestos efectivamente registrados por el SIPA. Los 95.158 empleos asociados al RIGI son proyecciones que se materializarían gradualmente durante los próximos años.

Esa tensión aparece incluso dentro de los sectores más dinámicos. Según ADIMRA, la actividad de los proveedores metalúrgicos vinculados a petróleo y gas cayó 5,3% en el primer semestre de 2026. El dato refuerza la necesidad de complementar las grandes inversiones con políticas de desarrollo de proveedores, para que el crecimiento de energía y minería genere más actividad y empleo en la industria nacional.

CAJA METODOLÓGICA

Todas las cifras provienen de fuentes oficiales.

Salir de la versión móvil