Diálogo Productivo con Flavia Royon

Salta hoy se posiciona como la segunda provincia con mayores inversiones mineras así que, en diálogo con Misión Productiva, Flavia nos hace un recorrido por la situación actual de la producción metalífera en Salta e indagamos sobre la historia de esta actividad en la provincia, el rol de las comunidades en el consenso social y los proyectos vigentes donde aseguró que "el proyecto de Taca Taca de cobre realmente va a cambiar la realidad no solo de Salta sino de todo el norte argentino."

Flavia Royon

Flavia Royón, es la actual secretaria de Minería y Energía de la provincia de Salta, ingeniera industrial, dirigente gremial y empresaria.

Salta hoy se posiciona como la segunda provincia con mayores inversiones mineras así que, en diálogo con Misión Productiva, Flavia nos hace un recorrido por la situación actual de la producción metalífera en Salta e indagamos sobre la historia de esta actividad en la provincia, el rol de las comunidades en el consenso social y los proyectos vigentes donde aseguró que «el proyecto de Taca Taca de cobre realmente va a cambiar la realidad no solo de Salta sino de todo el norte argentino.»

Misión Productiva: Salta se posicionó como uno de los destinos más atractivos a nivel regional para inversiones mineras y cuenta con varios proyectos en litio, oro y cobre. ¿Cómo lograron posicionar a Salta, una provincia donde históricamente el peso minero no fue tan relevante?

Flavia Royón: Salta siempre tuvo, a lo largo del tiempo y de las distintas gestiones, a la minería como política de estado en materia de seguridad jurídica. La provincia siempre fue muy consistente con este mensaje y debemos ser de las pocas provincias que todavía mantiene el juzgado de minas como autoridad judicial. 

Además de esto, el potencial geológico que tiene la provincia es muy importante aunque faltaban inversiones en explotación. Esta inversión se ha dando a lo largo de estos últimos años e hizo que hoy, combinando estas dos cosas, Salta se posicione de tal manera.

Al mismo tiempo, la Secretaría de Minería siempre tuvo una política de trabajo con las comunidades que acompañó mucho a este desarrollo, las comunidades de Salta están muy comprometidas con la minería y no hay grandes conflictos sociales con la actividad. Esto se propicia a través de las Mesas Sociales, donde articulamos con las comunidades  y con las empresas, un trabajo conjunto que posibilita un diálogo productivo.

Así que en los últimos 20 años hemos sido muy consistentes y muy transparentes en lo que espera el gobierno de la minería. Esto nos permitió, con las últimas inversiones anunciadas, posicionarnos como el segundo destino de mayor inversión en el país.

MP: ¿Cuáles son los principales proyectos que tienen hoy en carpeta Salta?

FR: Hay varios proyectos que tenemos en escala avanzada y esperamos durante el 2022/2023 continuar hacia la construcción. 

Tenemos tres proyectos de construcción ya cerrados, los tres de litio: el proyecto de Ganfeng, el proyecto de Posco y el proyecto de Eramine, y estamos avanzando en el anuncio, durante este año, de un cuarto proyecto. 

Después tenemos en cartera, aún no anunciado, el proyecto de Taca Taca de cobre que realmente va a cambiar la realidad no solo de Salta sino de todo el norte argentino. Está muy avanzado y solo resta cerrar algunas cuestiones de índole nacional como el acceso al mercado de cambios, los derechos de exportación y la devolución del IVA en construcción que está siendo trabajado con Nación. Tenemos gran esperanza de que este proyecto se logre concretar en los próximos años.

MP: ¿Cuáles son los pasos siguientes para el proyecto de Taca Taca?

FR: Los inversores del proyecto están muy interesados de llevarlo adelante aunque aún tiene estos temas que les comentaba por resolver.

Si se resuelven, los inversionistas nos manifiestan que ellos construirían el proyecto, que demanda unos U$S 3.500 millones de inversión. Por eso, para el NOA va a ser muy importante. Hoy las exportaciones de la provincia están en los U$S 1.000 millones y el proyecto de Taca Taca va a tener una capacidad de exportación de U$S 1.300 millones anual, o sea que imagínense las magnitudes que estamos hablando. Se esperan 4.000 empleos en la etapa de construcción y 2800 en la etapa de operación, para Salta sería un gran aporte en el producto bruto geográfico.  

MP: La historia minera de Salta está muy vinculada con la minería no metalífera, con importante participación de los boratos entre su oferta y ha desarrollado una gran cadena productiva a su alrededor. ¿Cómo fue la experiencia del desarrollo de esta actividad y qué potencialidades le da a la provincia?

FR: Efectivamente en la historia minera de Salta los boratos han sido el primer producto minero exportador y tiene una larga tradición.

La provincia siempre ha sido una referente de clase mundial en este segmento, aunque actualmente este mercado se ha ido commoditizando y  bajando su valor. Hoy los proyectos de borato siguen activos, están en las exportaciones de la provincia, pero en el peso de exportación no llega a los 2 puntos porcentuales. 

MP: En el último tiempo estuvo muy en boga algunos conflictos puntuales sobre el impacto ambiental de la minería ¿Cuál es tu visión y cuales son las políticas para garantizar que se cumplan los máximos estándares ambientales en los procesos productivos?

FR: En Salta tenemos un programa específico de control ambiental. Después del estudio del impacto ambiental aprobado por nuestros equipo profesional, implementamos como herramienta de control, monitoreos a cada proyecto. Nuestra policía minera controla constantemente cada proyecto que previamente es aprobado de acuerdo a su estudio de impacto ambiental. Recientemente reforzamos todo el personal de la secretaría en un 50% y el gran foco fue en el programa de Gestión y Policía minera.

Con relación al control de agua, otro tema muy mencionado, el Gobierno de Salta, cuenta con la Secretaría de Recurso Hídricos porque este recurso es materia de revisión, control, medición, por lo que se dispuso un organismo técnico especializado que opera como autoridad de aplicación. 

También  llevamos capacitaciones a las comunidades y hacemos con cada una de las empresas monitoreos sociales participativos. Este año hemos firmado un convenio con la Universidad Nacional de Salta, donde se van a capacitar a todos los referentes de las comunidades para que sean también ellos los que estén formados en los territorios. Y esto también nos sirve para transmitir la información a las comunidades de la zona de influencia. 

MP: Mencionaste la baja conflictividad que tiene Salta ¿Por qué crees que hay provincias como Salta o Santa Cruz que pueden avanzar con la minería y otras provincias como Mendoza o Chubut que no logran constituir esa licencia? ¿Dónde crees que está el problema?

FR: Siempre hay una reticencia hacia lo desconocido. Acá hay culpas compartidas, porque el sector  también debe reflexionar en su comunicación de la actividad hacia la sociedad. También el sector tiene que generar confianza y transmitir que es una actividad que se puede llevar tranquilamente y en armonía con el medio ambiente y la sociedad. 

En Salta estamos evaluando en el Consejo Económico y Social un Plan Minero Provincial. El consejo está compuesto por cámaras empresarias del sector, por los gremios, por las comunidades, por los institutos de investigación y por las universidades de la provincia. En conjunto discutimos sobre qué minería queremos, acá no discutimos si minería sí o minería no, sino sobre el tipo de minería que queremos para la provincia. 

Yo creo que estas manifestaciones anti mineras se dan porque la minería no goza de buena reputación y hay una materia pendiente que es hablar con transparencia  sobre las partes positivas de está, en un tono propositivo. Ya hablar de una industria extractiva tiene una connotación negativa pero todos tenemos en la mano algo que se origina a partir de la minería y es algo que no se visualiza. Así que creo que es un tema de comunicación y de información. Las universidades y los centros de estudios tienen que tomar un rol mucho más activo porque son las fuentes de saber y la sociedad tiene que tomar a estas instituciones como fuente de confianza.

También hay que hablar con mucha más precisión, cuando se habla de las sustancias que se usan en la minería hay que ser más específico porque en definitiva todo puede ser tóxico dependiendo la concentración, es lo que diferencia un medicamento de un veneno.

MP: Muchas veces se dice que la minería extrae, se lleva los recursos y no deja nada en el territorio pero hace poco un documento del Centro de Estudios de la Producción (CEPXXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo demostró que el impacto en la cadena de proveedores es muy importante, por ejemplo en Salta está la empresa Austin Powder que vende explosivos para la minería. ¿Cómo impacta en los proveedores de la provincia la actividad minera?

FR: Dentro de la política minera de la provincia el desarrollo de proveedores es un gran pilar. Hoy la minería en Salta emplea de forma directa alrededor de 2.000 personas y estimamos que de manera indirecta emplea a más de 12.000 personas. La minería tiene un derrame notorio y es una actividad donde prácticamente no existe la informalidad.

Todas las empresas mineras tienen en su política incorporado el tema del desarrollo de proveedores y considero que se da por el gran cambio de la minería de antes y la minera de ahora, el sector tiene que aprender que los gobiernos incorporamos este tema dentro de los controles. La minería de hace 20/30 años se ha desarrollado en las zonas más postergadas de nuestro país, donde había muchas deficiencias para la contratación en el primer anillo de influencia y se terminaba trayendo empresas de afuera, por eso la gente tiene esa percepción de que la minería explota y se va. Nadie tenía un conocido, un vecino, un amigo que se beneficiaba por la minería y eso hoy está cambiando y esto va a acompañar a cambiar la percepción de está actividad. 

MP: Hay una discusión que plantea que Argentina no debería exportar el litio como carbonato o como hidróxido, sino que debería pasar a producir las baterías. Uno cuando ve las inversiones requeridas, la escala y la demanda para que sea una inversión económicamente rentable ve que hay un gap en la necesidad de capital. ¿Cómo ven ustedes está discusión sobre la exportación del litio y la exportación de las baterías de litio?

FR: Lo primero que tenemos que discutir es producir este producto de forma competitiva. El litio nosotros vemos que es una ventana de oportunidad en el tiempo pero que hay una distancia productiva y tecnológica para poder llegar a las baterías. 

También creo que hay un error en pensar que un carbonato o un hidróxido no tiene agregado de valor, la cadena de valor del litio se empalma con las baterías pero por si sola es profunda y extensa antes de llegar a las baterías y nos estamos perdiendo de ver el desarrollo de la industria química de base. 

Como te decía antes, la minería se da en zonas postergadas, entonces tenemos que aprovechar este desarrollo de litio para que se vuelque en estas zonas de la mano de infraestructura. Así que creo que hoy tenemos otros temas más urgentes que el desarrollo de las baterías de litio. 

Por otro lado, en la batería, el litio tiene un peso muy chico, menos del 2% en el costo y menos del 8% en el peso. En diálogo con gente de la Universidad de La Plata comentaron  que si tuviéramos que comprar el litio no habría gran problema porque no es relevante en materia de costo. 

Entonces creo que como país tenemos que hacer un balance de que tenemos y que no tenemos para llegar a las baterías de litio. Las baterías necesitan tecnología y otros componentes que hoy no tenemos en el país. Hay que tener en agenda el tema de las baterías de litio pero con incentivo y no como prohibición. Nuestra mirada debe apreciar esto como una oportunidad para desarrollar tecnologías  propias.  

MP: Hay algunos estudios que comparan la gobernanza que hay en Chile, Bolivia y Argentina criticando la descoordinación que hay en Argentina con el tema del litio dado que es un recurso que tienen las provincias y que limita la posibilidad de tener una política integral en torno a la explotación. ¿Cómo lo ven ustedes? ¿La gobernanza actual limita las posibilidades de una política minera a nivel nacional integral? ¿Se puede resolver con instancias de coordinaciones intermedias?

FR: Yo creo que los problemas que hay se pueden resolver con instancias de coordinación y es lo que buscamos con la mesa del Litio donde estamos Salta, Jujuy y Catamarca. Con mis pares constantemente hablamos de estos temas, los desafíos que tenemos en materia ambiental, social y tecnológica, para aunar un mensaje hacia los inversores. No creo que haya competencia entre las provincias, justo el litio es un producto muy demandado en las tres provincias. 

En este sentido, para este año tenemos una agenda muy clara de trabajo conjunto para acomodar este modelo de gobernanzas. Yo estoy muy convencida de que Argentina va a poder ser un gran ejemplo para Bolivia y para Chile en el desarrollo de la cadena de valor del litio. De hecho creo que Argentina es uno de los países que más está aprovechando está oportunidad, la cantidad de inversiones que están ingresando al país,  y capitalizar todo este desarrollo. 

MP: Otro tema que también se está discutiendo mucho, particularmente en Chile, es la participación del Estado en la producción minera ¿Cuál es tu opinión respecto a la posibilidad de que el estado participe en proyectos como socio en la producción?

FR: Este tema es interesante verlo por proyecto, hay veces que el rol del Estado dentro del proyecto es importante o solo una ayuda. No hay una regla general, hay que ver cada sector y cada caso particular. 

La participación estatal es una herramienta que tiene cada uno de los estados mineros pero no considero que hay un modelo para copiar e instalar. Si uno mira los modelos de éxito de Bolivia en números no parecería ser lo mejor, por eso considero que no hay que exportar modelos sino ir adoptando el que mejor se adapta a un país con nuestras particularidades. 

MP: Desde tu rol vinculante con las empresas mineras ¿Cuál es el principal reparo que te presentan los inversores extranjeros a la hora de venir a Argentina?

FR: Primero la falta de previsibilidad no tener la macroeconomía solucionada. Argentina ha tenido muchos cambios de políticas como acceso al mercado de cambio o derechos de importación y esto genera un gran reparo a la hora de invertir. De todos modos, hoy contamos con una Ley de Inversión Minera que permite llevar mayor previsibilidad. 

Hoy los proyectos mineros están pasando por un muy buen momento a nivel mundial, los proyectos de litio vienen ofreciendo una tasa de retorno muy interesante que hacen que los inversores puedan soportar de alguna manera el riesgo país. La minería va a ser un sector donde Argentina puede capitalizar inversiones extranjeras directas y va a seguir siendo un sector muy interesante para invertir porque los minerales siguen siendo muy demandados en este giro hacia las energías renovables. Así que hay que aprovechar este momento.

MP: Mencionas la Ley de Inversiones Mineras como uno de los pilares para atraer inversiones extranjeras ¿Cuál es tu visión acerca de está ley? 

FR: Yo creo que es una muy buena ley que ha marcado un antes y un después en materia de desarrollo minero. La minería es un sector que depende de altas inversiones que claramente requiere de previsiones. 

Por Martín Alfie